miércoles, 18 de abril de 2007

Reflexiones sobre el estamento católico (I)

Hace unos meses me decidí a escribir un pequeño artículo para un proyecto que no termina de cuajar. En cualquier caso lo dejo aqui en dos partes:

Decía Arthur Koestler que la filosofía es la idea en estado gaseoso, la técnica la idea en estado líquido y la religión representa la idea en estado sólido. Esta es la razón por la que gran parte del humanismo del Nuevo Testamento se recoge en los valores de la revolución francesa y del marxismo. Sin embargo son, también, las ideas que la actual Iglesia católica, recogió y petrifico junto con los prejuicios y maniqueísmos de sus dirigentes.

Cuando las religiones se institucionalizan se quedan atrapadas en el tiempo y cristalizan. Por esta razón las religiones, como sistemas filosóficos, siempre estarán de lado más conservador de la sociedad. Ratzinger se equivocaba cuando aseguró que catolicismo y humanismo siempre han ido de la mano, más bien el humanismo ha arrastrado a golpes a todas las religiones.

La institución que nace de la religión está gestionada por seres humanos, personas, que no son excepcionales respecto al resto de los miembros de la sociedad en la viven. Estos, en el mejor de los casos, tratarán de hacer el bien y en otros gestionar la institución en su beneficio. Pasa con los administradores de empresas, con los alcaldes y pasa con los curas, las monjas y los seglares con influencia.

Por eso, los dirigentes de la Iglesia Católica añoran los no tan lejanos tiempos del régimen franquista, cuando el Estado les permitía imponer su moral y desarrollar su influencia con el fin de preservar su propia existencia. Esta es la misma razón por la que siguen en pie de guerra contra el Gobierno tras conseguir que se mantengan sus privilegios presupuestarios y que reforma de la educación quedé, cada día que pasa, más recortada a su gusto.

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